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La Hispania romana, con sus tres provincias, Bética, Lusitania y Tarraconense, formaba el extremo occidental de Europa. Desde el cabo de Finis Terrae o el Promontorium Sacrum, el hombre se asomaba al balcón de lo desconocido y miraba a la Terra Incognita.

El geógrafo, Claudio Ptolomeo (siglo II), al igual que el faro de Alejandría, su ciudad, es considerado un punto de referencia para la cartografía científica. Prueba de ello, son los mapas que muchos años después, durante el renacimiento, recuperaron y plasmaron las descripciones del erudito griego.

He mapeando la Península Ibérica. Inspirado en el Mapa de Hispania en la Geographia de Ptolomeo de Nicolaus Germanus (1467).

 Hispania nova tabvla Nicolaus Germanus fecit

Hispania nova tabvla / Nicolaus Germanus fecit

De igual forma que los pobladores del lejano 218 a.C.. Las provincias romanas de la Bética, la Lusitania y la Tarraconense, como representación mental del hombre, no aparecen en el mapa. Las Montañas, sin embargo, permanecen como eminencias que la Tierra cinceló, enérgicamente, hace Millones de años y modela, pausadamente, segundo a segundo.

Si te interesa ampliar conocimientos sobre los mapas de Hispania, os recomiendo visitar este link que hace referencia a la exposición: «De Iberia a España a través de los mapas» que en 2019 presento el Instituto Geográfico Nacional en la Casa del Mapa. Se trata de un itinerario por la historia de cartografía de España, partiendo de la Iberia griega hasta la división provincial de España de 1833.